Al final del primer mes de embarazo, cuando el bebé se está desarrollando en el útero, se forma el cordón espinal cubierto por membranas y por la columna vertebral.

En el niño con espina bífida el cordón espinal, las vértebras y piel alrededor de este no se forman adecuadamente. Las membranas y el cordón espinal forman un saco en algún punto de la espalda y algunos o todos los nervios que salen de la espina bajo ese saco se afectan.

CAUSA No se conoce la causa exacta. No se ha probado que haya relación entre esta condición y algún medicamento, infección, condición ambiental o genética.

INCIDENCIA Uno en cada mil nacimientos.

DETECCIÓN Existen pruebas que se le pueden hacer a la madre (sangre, líquido amniótico) en el primer trimestre del embarazo que podrían indicar que el niño venga con el defecto. Cuando el bebé nace, la condición es visible y usualmente es operado para corregir el defecto en las primeras horas de nacido, para evitar infecciones en el cordón espinal y cerebro.

CONDICIONES DE SALUD ASOCIADAS En un 80% de los niños con mielomeningocele, el líquido espinal se acumula en el cerebro y no se absorbe como ocurre normalmente. Este aumento de líquido en el cerebro puede causar daño cerebral, problemas de atención, de aprendizaje y retardación mental, por esta razón se coloca una válvula en los primeros dos meses de vida.

CONTROL MUSCULAR

Como los nervios de la parte inferior del cuerpo no están debidamente conectados al cordón espinal y al cerebro, puede haber poco o ningún control de los músculos del tronco y de las piernas. Mientras más alto el defecto en el cordón espinal, mayor la parálisis. Puede haber contracturas y deformidades en las extremidades inferiores.

PROBLEMAS DE CONTROL DE VEJIGA E INTESTINO

Los nervios que se envuelven en el control de la vejiga y el intestino, salen de la parte inferior del cordón espinal. Los niños con mielomeningocele pueden no sentir la urgencia de orinar o no tener control al orinar (incontinencia). Necesitan seguimiento médico para evitar infecciones de orina y daño al riñón. A veces se recurre a cateterización. Pueden tener también problemas al defecar, como estreñimiento o incontinencia.

CURVATURA DE LA ESPINA

Por la debilidad muscular y el defecto en la columna vertebral, muchas veces tienen curvatura de la espina (escoliosis)

DISLOCACIONES Y FRACTURAS

Por la falta de experiencia de poner peso en las extremidades inferiores y la falta de acción en los músculos para ayudar en el desarrollo y fortalecimiento de los huesos, son propensos a fracturas y dislocaciones.

PIEL

Muchos niños con mielomeningocele no tienen sensación por debajo del nivel del defector por lo que son propensos a abrasiones, quemaduras y dúceras por presión al mantenerse en una misma posición por mucho tiempo. Se debe revisar frecuentemente la piel y ver si hay áreas rojas que no desaparecen.

PESO

Al ser menos activos que otros niños, tienen tendencia a la obesidad, lo que puede afectar su capacidad para moverse o caminar.


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