LA HISTORIA DE ALFREDO

El 21 de enero de 200l nació Alfredito, un bebe prematuro de 7 meses de gestación y el segundo de mis hijos.

Aparentemente todo estaba bien ya que su peso había sido de 2.860 Kg. y no hubo la necesidad de usar la incubadora, además según los médicos no había ningún problema en él.

 

Durante sus 2 primeros meses de vida yo me sentía un poco angustiada ya que había empezado a notar algunas cosas raras en él que no me gustaban, veía que su respiración no era como la había tenido mi hija anterior cuando fue bebe, se enfermaba muy seguido de problemas respiratorios, no podía mamar el pecho ni el biberón con facilidad.

Un día se le dificultó respirar hasta llegar a sentir que se ahogaba, fue entonces cuando lo llevamos al hospital a urgencias y ahí nos dijeron realmente lo que estaba pasando.

El médico de guardia que lo atendió me dijo que mi bebé era un niño con Síndrome de Down, en ese momento sentí que me moría no solo por la noticia sino por que el médico me dijo también que en su expediente estaba escrito el diagnóstico desde el día que había nacido y los médicos que me atendieron no tuvieron la capacidad de decirme lo que estaba pasando.

En ese momento solo sentí una inmensa rabia porque durante 2 meses no supe que mi hijo necesitaba otro cuidado y sentía que había perdido un poco de tiempo.

Para mi fue un regalo de Dios y un reto que el me estaba dando porque sabía que no podía defraudarlo, pero para el Padre de Alfredito no fue así, el se rehusaba a creer que su bebé tuviera Síndrome de Down y creía que "eso" como él le llamaba se le quitaría.

Este fue el paso mas difícil para mí como madre y como esposa y que yo sola tuve que hacer frente a la situación, hablar con ambas familias y explicarles lo que pasaba, así como el de pedirles todo el apoyo posible.

Había también que pedir apoyo para mi hija de 6 años que no entendía lo que estaba pasando en casa, pero lo logré y salí adelante, recaudé toda la información posible que pudiera ayudarme a entender lo que era el Down y poder explicarle a mi esposo y ayudarle a entender que el tener un bebé Down no era nada fuera de este mundo y que no era lo peor que hubiera pasado.

Que tener un hijo así era uno de los regalos más grandes de Dios, que nos había mandado a un ángel para que cumpliera una misión y había que ayudarlo.

Todo parecía difícil y no había un camino claro por seguir hasta que una amiga me dijo que buscan algún lugar para que mi hijo recibiera terapia lo mas pronto posible, empecé a buscar lugares y fue así como di con el Centro Infantil Para el Desarrollo Neurológico.

Desde el primer momento que pisé el Centro y vi a otros niños Down, así como los avances tan impresionantes que tenían y el orgullo con el que sus madres los trabajaban me di cuenta que ese era mi lugar y que en un futuro mi hijo se vería igual de adelantado que ellos, yo me sentina igual de orgullosa o mas de él. En la primera valoración que tuvo Alfredito al ingresar al Centro no tuvo sensibilidad, es decir, no sentía nada en su cuerpo pero conforme trabajé con él poco a poco la fue adquiriendo. Trabajando con el programa que le indicaron fue avanzando cada día más y más rápido y su padre fue entendiendo y asombrándose de todos los avances y logros que él tenía, desde el primer día que se sentó, el día que se arrastró el primer día que se paró y el día que gateo, hasta llegar a su primera palabra que fue "pa" para su mayor asombro.

Hoy su padre, gracias al Centro Infantil pudo entender todo y decir con orgullo "Tengo un hijo con Síndrome de Down" y no un hijo con... "eso " como él le decía.

Hasta el día de hoy Alfredito cuenta con 1 año 9 meses de edad y ya está a punto de caminar, además dice, muchas más palabras, es un bebe muy querido y amado por toda su familia, así como lo es por su hermanita que hoy cuenta ya con 7 años y sabe lo que se el Síndrome de Down y lo importante que es para su hermanito el seguir apoyándolo. Lo ayuda con su terapia y cuando hay oportunidad me acompaña al Centro para convivir más con él, disfruta cada momento con él y lo adora.

Al ver a mi hijo tan alegre y tan feliz y cada día con mejores resultados y capaz de hacer todo lo inimaginable, no me queda más que sentir un orgullo inmenso y una satisfacción tan grande por mi hijo. Así como no me canso de darle Gracias a Dios y a todas las personas que han hecho lo posible que mi hijo lo haya logrado.

Tengo que agradecer también, desde la persona que me envió al Centro Infantil, como a cada una de las muchachas que ahí trabajan ayudando con los niños y por darles todo el amor y el cariño que ellos tanto se merecen.

Agradezco también a Alma Trimmer por mantener el Centro Infantil a nuestra disposición, por celebrar con cada una de nosotras los logros de nuestros hijos como suyos propios, por el aliento y el cariño mil gracias, por que hasta el día de hoy Alfredito ha logrado todo lo logrado gracias a él mismo, gracias a Dios, gracias a ella, gracias a cada una de las personas que ahí estamos luchando día a día, luchando por el mismo objetivo: "Hacerlo un niño feliz".

Gracias a Dios por darme la oportunidad de tener a este hijo tan maravilloso que me ha llenado la vida de amor y de fuerza para seguir viviendo con una motivación nueva cada día de mi vida y por poder compartir esta historia de un niño lleno de amor llamado Alfredito.

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