El 12 de abril de 1995 fue uno de los días más felices de nuestra vida por la llegada de nuestro querido hijo.

Aun con las dificultades que tuve durante el embarazo, a los 6 meses y medio de gestación se presentó amenaza de aborto y a los 7 meses nació Alberto en un parto normal, pesó 

1.800 Kg., respiró bien al nacer y estuvo en incubadora durante un mes y cinco días, pesando finalmente 2.200 Kg. El niño se desarrolló normalmente durante los dos primeros meses, aunque se veía algo sin saber a ciencia cierta de que se trataba, yo insistía al Pediatra de que el niño tenía algún problema, porque a los 10 meses de edad no se sentaba solo, no se paraba, su brazo derecho no lo movía con la misma facilidad que el izquierdo, eso sí, siempre sonriente y feliz.

Se le efectuaron estudios neurológicos tales como Resonancia Magnética, Audiogramas y visión; el diagnóstico que nos dieron fue el de Parálisis Cerebral Infantil, Hipóxia Neonatal y Prematurez.

A los dos años de edad fue internado por Bronquitis Alérgica.

Durante tres años Alberto tuvo terapias física, de lenguaje, natación y le hacíamos ejercicios en el hogar desde los diez meses de edad, sin embargo notamos un estancamiento.

Posteriormente tuvimos una entrevista con la Sra. Alma Luz Trimmer de Gracia y ella con su sencillez y gran amor por los niños, le realizó un diagnóstico neurológico y sensorial al niño.

El 19 de febrero de 1999 inicia nuestro trabajo con Alberto en el Centro Infantil para el Desarrollo Neurológico y Alberto contaba con una edad cronológica de 46 meses y su edad neurológica era de 21 meses, presentaba un retraso de 25 meses, su respiración era bastante mala, babeaba constantemente, no controlaba esfínteres, estaba demasiado rígido y su movilidad y competencia manual eran muy pobres.

Se le dio un programa de trabajo de acuerdo con sus necesidades para efectuarlo por tres meses y valorarlo al término de este período y desde entonces estamos trabajando con betito. El ha tenido cambios muy favorables a la fecha, sus enfermedades solo han sido gripas como las de cualquier niño de su edad, su desarrollo motor es bueno, gatea en un patrón cruzado, aun cuando no camina solo, lo hace con ayuda, él es un niño feliz, le gusta la música, le encanta bailar y es el admirador número uno de Tatiana y su vocabulario ha tenido cambios muy favorables.

Tatiano como en ocasiones le dice Alma, ha mejorado en su coordinación motriz fina, ya sostiene y juega mucho mejor con objetos, convive mucho con su hermana mayor Biby, quien también le ayuda a realizar sus ejercicios y tareas, actualmente tiene 5 años nueve meses y betito tiene ahora una mejor calidad de vida que antes.

Me dicen ser una madre especial porque el Señor bendijo mi vida al darme un hijo especial, sé valorar el esfuerzo que día con día hace mi hijo por salir adelante, por ser un niño como cualquier otro, quizá a el le cueste mas trabajo que a otros desarrollarse completamente, pero confiamos en Dios y sabemos que algún día betito saldrá adelante, nunca consideraré los avances de mi hijo como cosa ordinaria, cuando mi hijo logre caminar por vez primera, será el Señor testigo de nuestro gran amor y esfuerzo hacia él y lo amaremos mas, gracias por el apoyo total de mi esposo y de mi hija en esta bendición, que el Señor bendiga nuestro hogar por siempre.

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