| A los 8 meses de
nacida se le extirpó el Meningocele y se le colocaron 2 válvulas de derivación
Craneoencefálica para prevenir la Hidrocefalia, Erika se aferró tanto a la vida que
logró superar esas intervenciones, su desarrollo siguió casi normal, pues debido a ese
defecto, ella nunca podría caminar, eso fue lo de menos pues con el amor de toda su
familia, Erika creció sin ningún complejo. Llegó
el tiempo de ingresar al Kinder, en ese tiempo los niños especiales no eran aceptados en
las escuelas "Normales" ya que era problemático para los profesores cuidar de
ellos, pero con la ayuda de Dios encontramos una escuela donde nuestra hija fue aceptada
como una alumna mas, cursó el Kinder y Primaria en la escuela Constitución Mexicana,
ahí Erika aprendió a valorarse como persona ya que sus compañeros y maestros la vieron
como igual y eso le sirvió de mucho.
Después al ingresar a la secundaria, nuevamente nos
encontramos con obstáculos para que ella pudiera estar en una escuela federal, pues
según no había rampas para que se pudiera manejar por si sola en una silla de ruedas.
Encontramos la Secundaria número 7 Isaac Newton y ahí
Erika se logró acoplar perfectamente, tuvo muchos compañeros y maestros que le brindaron
su amistad y cariño, lo cual hizo que nuestra hija llevara una adolescencia placentera,
le gustaba mucho la música, la computación, tener amigos y escribir en sus diarios
(tiene una gran cantidad de ellos) cursó sus 2 primeros años perfectamente, al estar en
tercer año, en el mes de febrero, Erika sufre una disfunción valvular y tuvo que ser
intervenida quirúrgicamente, gracias a Dios y que ella se aferró a la vida, se recuperó
rápidamente logrando graduarse de secundaria, con planes de estudiar una carrera
relacionada a la computación, cosa que a ella gustaba mucho.
Los planes se vinieron abajo pues en febrero de 2002, Erika
presentó cambios en su vida, lo primero que comentó, es que sentía muchos mareos, nos
alarmó y pensamos que la válvula no estaba funcionando, la llevamos al medico, se le
hicieron estudios los cuales no arrojaron ninguna información, sin embargo seguía
presentando síntomas, como dificultad para tomar las cosas, para hablar y para ver.
Continuamos realizando estudios y nada, en marzo del 2002,
Erika fue hospitalizada y ahí presentó convulsiones, se le controlaron, aún hablaba
pero a los dos días de estar internada ya no veía ni pronunciaba palabra alguna,
presentó presión alta y temperatura y al no ver mejoría, decidimos trasladarla a
Monterrey en donde le diagnosticaron una infección en le cerebro llamada encefalitis
viral, la cual fue atacada inmediatamente, Erika respondió favorablemente al tratamiento,
pero desde entonces quedó en un estado vegetativo, tuvo que ser alimentada por una sonda,
ya que no hablaba ni deglutía.
El día que regresamos de Monterrey y estando en la sala de
urgencias del IMSS, estaba Dios con nosotros; una señora la cual nunca había visto en mi
vida se acercó a mi y me dio un papel donde venía escrito un teléfono y la dirección
del Centro Infantil para el Desarrollo Neurológico, donde a Erika se le dio un programa
de estimulación, gracias a Dios y a todas las personas que ahí laboran, nuestra hija se
iba recuperando poco a poco, teniendo siempre fe en Dios para que ella volviera a estar
como antes y volver a decirme mamá ya que ese sería el mejor regalo que la vida me
podría brindar.
Desafortunadamente su enfermedad presentó algunas
complicaciones ocasionando su deceso el día 3 de octubre del 2002.
Aunque Erika ya no se encuentra entre nosotros, nos ha
dejado una gran lección de vida a todos los que la conocimos y aprendimos a amarla.
"Ser una persona con capacidades diferentes no nos hace ser distintos a los demás,
puesto que todos somos hijos de Dios y debemos amarnos unos a otros" Con todo nuestro
amor: Sus Padres. |