LA HISTORIA DE KARLA

Como en los cuentos de príncipes y hadas, esta era una vez una niña llamada Karla, la segunda de una familia normal quien a los seis meses de edad comenzó a mostrar signos de anormalidad en su desarrollo motor, porque a diferencia de otros niños, no podía sostener la cabeza y no mostraba mayor interés en ruidos o sonidos de juguetes.

Para ser muy honesta admito que debido a mi trabajo y a las ocupaciones propias de una familia donde la primogénita estaba por cumplir siete años, no fui yo quien detectó que la pequeña no estaba desarrollándose normalmente. Por ello desde aquí mi agradecimiento a Rosa, un familiar de mi esposo, quien fue la persona que me alertó sobre el retrazo que en Karla observó.

Bueno, el primer pasó tras la llamada de atención tan a tiempo, fue consultar a la Pediatra quien nos recomendó la valoración de un especialista en neurología, de quien prefiero omitir su nombre por la crueldad innecesaria con que nos trató.

Debo explicar que luego de ordenar una enorme cantidad de exámenes y análisis, la doctora en mención sin preámbulo alguno nos dijo" su hija tiene atrofia cerebral y si deja de traerla a la terapia cuando sea grande le va a convulsionar" y sin mas se dio vuelta.

¿Atrofia cerebral? ¿Convulsionar? Que significaba eso, era la primera vez que teníamos contacto con esos términos y la sola mención de las convulsiones me espantaba.

Afortunadamente creo que Dios cuando elige una familia para enviarle un niño especial, también con ese bebe te da mucha fortaleza, buenos amigos y el cariño de tu familia que te sostiene en los momentos difíciles de asimilar la gran responsabilidad que hay en ti.

Una compañera de trabajo nos presentó a su amiga la señora Alma Trimmer de Gracia, mamá de un niño con lesión cerebral a quien todos conocemos cariñosamente como el "Güero", y ella debido a los conocimientos que adquirió en Filadelfia, Estados Unidos, para ayudar a su hijo, nos ayudó a entender que pasaba con Karla y cual era el camino a seguir.

Los padres de familia que leen esta columna cada lunes, creo que no les es desconocido aquello de que los médicos con toda frialdad emitan diagnósticos sin darle a los padres mayores esperanzas o aliento. Eso si no se les olvida enumerar todas las deficiencias que los niños tendrán.

Para quienes han compartido con nosotros los últimos 5 años en la vida de Karla y han sido testigos de su desarrollo, saben que ha sido en nuestra familia una constante lucha pero darle a la niña todas las oportunidades de ser mejor, ahora asiste a una escuela con niños de su edad y no tiene ningún tipo de problema de aprendizaje o de adaptación.

Sin embargo, nuestra historia fuera otra si Dios no hubiera puesto en nuestro camino a Alma, quien desde un principio nos ayudó desinteresadamente a la rehabilitación de Karla; como siempre para ti toda mi gratitud.

A pesar de los diagnósticos adversos quiero decirles que la niña nunca convulsionó, desde los siete meses y con orientación la niña ha recibido un programa completo de estimulación, debido al cual ha logrado superar su retrazo motor, aprendió a caminar a partir de los dos años siete meses.

Karla además empezó a hablar después de festejar los tres años y ahora cursa el tercer año de preescolar y se desenvuelve sin problema alguno entre los niños de su clase.

Hace dos años Karla fue elegida niña Teletón Tamaulipas donde recibió un trofeo por su lucha diaria y por sus grandes logros.

Sin embargo seguimos en la lucha diaria asistiendo a la terapia en el Centro Infantil para el Desarrollo Neurológico, porque creo firmemente que podemos darle a Karla más oportunidades de ser una niña excelente en muchos aspectos.

Como comprenderán Karla es para nosotros una hija muy especial, aunque chiflada por la atención tan excesiva que desde bebe hemos tenido con ella, pero su éxito no sería tal sin el amor y comprensión que nuestra hija mayor le ha brindado siempre. Gracias Ilse y todo nuestro amor.

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