Hola...

Soy Kathya Isabel

Tengo 8 años y quiero por este medio compartir con ustedes mi vida.

Un 18 de septiembre de 1992 nació Kathya, por causas del destino sufrió Hipóxia Prenatal ocasionándole un gran

daño cerebral, estuvo internada por 13 días y no le daban muchas esperanzas de vida, hasta que un día primero de octubre me entregaron a mi hija diciéndome que no sabían como sería su desarrollo, si podría hablar, caminar, pensar, oír, etc., desde ese momento su padre, mi madre y yo hemos estado al pendiente de ella tanto que llegamos a sobreprotegerla.

Lo más hermoso es que Dios nunca nos ha dejado solos y Kathya se desarrolló muy bien en cuanto a movilidad, audición, lenguaje, visión; cursó el Jardín de niños de los 4 a los 6 años, en ese tiempo conocí a personas que nos han ayudado mucho, como la Psicóloga Rosalba de la U.A.P. de preescolar.

Tiempo después tuvimos la oportunidad de conocer el Centro Infantil para el Desarrollo Neurológico y al ver las terapias que ahí llevan a cabo la vida nos dio un giro de 180° ya que gracias a los programas de trabajo que le han dado a Kathya, ha tenido grandes avances en su aprendizaje.

A los 6 años Kathya ingresó a la primaria y pasó a segundo año, pero yo que viví con mi hija lo difícil que le fue terminar ese año escolar, ya que asistía por la mañana al Centro Infantil y por las tardes a la escuela primaria, fue entonces cuando decidí que el próximo ciclo escolar solo asistiría al Centro Infantil porque la discapacidad que presenta mi hija es intelectual y primero tendrá que ordenar su pensamiento para poder así estar preparada para transitar por este mundo.

Kathya tiene interés en aprender a leer y a escribir y se da cuenta de que tiene que esforzarse un poco mas que otros niños para poder lograr su meta.

Para mí fue maravilloso conocer y formar parte del Centro Infantil, ya que antes creía que era la única persona que sufría la discapacidad de un ser querido, pero al conocer a todas las mamás que acuden al Centro y ver el entusiasmo con el que ven la vida aligero mucho mi pena y ahora con mas ganas ayudo a mi niña.

Me es muy difícil escribir lo antes mencionado y traté de no mencionar el lado triste, porque Kathya y yo lo que queremos es que si alguien tiene un familiar con alguna discapacidad, traten de ayudarlo, quererlo y aceptarlo.

Gloria Díaz

Regresar