| Durante los primeros
meses de vida Mayela creció a la par de su hermanita, quien al nacer registró apenas 1
Kilo 200 gramos; a los 4 meses empezamos a notar que su hermana ya se sentaba y Mayela no,
por lo que consultamos a varios Médicos de la localidad y de la Cd. de México; fue allá
donde nos confirmaron lo que padecía: Parálisis cerebral y estrabismo, por lo que a los
dos años de edad se le practicó cirugía en sus ojos. Mayela se sentó casi a los doce meses y gateó; a los 24 meses
empezó a dar sus primeros pasos ayudada con un andador de ruedas y tomada de la mano,
habló casi a la misma edad de su hermanita.
Mi hija desde los tres años estuvo en un programa de
fisioterapia, a los 5 años ambas viajamos con mi marido a Houston en donde le realizaron
estudios y un examen de coeficiencia intelectual; su edad mental era la de un niño de
tres años, ella acudió al kinder con aparatos en sus piernas y con el apoyo de alguna
persona ella podía caminar.
Empezó a escribir gracias a las clases particulares que le
impartía una Psicóloga en nuestra casa todas las tardes, hubo un año en que fue
inscrita en una escuela de educación especial, después la cambiamos a un colegio privado
donde sin dificultad cursó su educación básica. Mayelita era una niña muy querida por
sus compañeros y maestros.
El tratamiento de fisioterapia continuaba para ella con
sesiones aquí y en la Cd. de México; a los 7 años iniciaron las cirugías para
corregirle deformidades en sus rodillas, tobillos y dedos de los pies, eran traumantes
para ella y para nosotros, pues luego de cada operación permanecía enyesada por 6
semanas para luego regresar a la capital del país a continuar su rehabilitación.
Hola, soy Mayela, les diré que estoy conciente de mi
discapacidad pero soy una persona feliz porque gracias a Dios tengo unos padres que me
apoyan y me quieren mucho, junto con mis hermanos, abuelitas y tíos.
Quiero platicarles que después de terminar mi educación
primaria, estudié tres años de secretaria taquimecanógrafa y un año de computación
técnica, siempre con el apoyo de mis maestros y compañeros.
Hice muy buenas amistades a las que aún frecuento, así
mismo aprendí a pintar cerámica en frío, algo que nunca pensé poder realizar y esto
fue posible gracias a mi maestra que me tuvo mucha paciencia.
Cuando mi mamá se enteró por medio de una tía del Centro
Infantil para el Desarrollo Neurológico, me preguntó que si quería ir, y yo me negué
porque estaba cansada de una y otra terapia y no veía gran avance, ante su insistencia y
por complacerla visité el Centro Infantil y tuve una entrevista con la Sra. Alma y me
convenció de que iniciara con esta nueva terapia, ofreciéndome que en un futuro yo
colaboraría en el Centro Infantil ayudando a otras personas lo cual me entusiasmó mucho
e inicié mi programa de trabajo.
Llevo mas de un año ahí y estoy muy contenta con mi
avance, pues ahora camino mejor, me canso menos y todos mis movimientos los realizo con
mas facilidad., estoy segura de que si sigo así en un futuro no muy lejano me voy a poder
valer por mi misma. |